Existen numerosos riesgos que compromete la integridad física y funcional de nuestro reloj. Algunos resultan lógicos y otros no tanto:

1.- La regla que dicta que en la muñeca sólo se porta el reloj, ha “evolucionado” y ahora es común que conviva con otros accesorios como pulseras o brazaletes lo que ocasionan que se ralle la caja y pierda su brillo.

2.-  No sometas tu reloj a temperaturas superiores a 60 o inferiores a 0 ºC. Estas condiciones pueden afectar a la liquidez de los lubricantes. Los relojes tanto mecánicos como de cuarzo son sensibles a los cambios drásticos de temperatura.

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3.- Si practicas Golf, bicicleta de montaña o Polo deja tu reloj en el casillero. Aún y cuando podamos garantizar que no sufrirá ningún golpe, las vibraciones pueden afectar sensiblemente la maquinaria.

4.- Evita cualquier contacto directo con productos como disolventes y detergentes industriales o domésticos, además de cosméticos y perfumes.

5.- Aún y cuando los relojes han sido diseñados para convivir con campos magnéticos cotidianos, evita la exposición prolongada con ellos.

6.- Si el reloj tiene la hermeticidad para hacer inmersiones, bajo ninguna circunstancia debes tirar de la corona o apretar los pulsadores para cambiar la fecha o poner en marcha el cronógrafo si está bajo del agua.

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7.- Un reloj es un objeto delicado que exige cierto cuidado y atención. Para preservar el brillo original del reloj, recomendamos someterlo periódicamente a mantenimiento profesional.

8.- Si su reloj tiene brazalete de metal, puedes limpiarlo ocasionalmente con un cepillado ligero (idealmente al final del verano) a fin de retirar las partículas de polvo o los granos de arena que puedan encontrarse incrustados entre los eslabones.

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9.- La correa de piel y caucho tiene un periodo de caducidad que va a depender de las condiciones de uno, para conservarla en buen estado durante el máximo tiempo posible, evita el contacto con el agua, con sustancias grasas o ácidas o con cosméticos.

10.- No esperes a que su reloj presente algún desperfecto para llevarlo a revisión, es recomendable mínimo cada año realizar una inspección, por ejemplo las gomas que mantienen la hermeticidad tienden a “petrificarse” por el paso del tiempo rápidamente.

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