De acuerdo con Greenpeace cada año se producen alrededor de 80 mil millones de prendas en el mundo, el equivalente a un poco más de 11 prendas por habitante del planeta cada año. Sin embargo, el consumo de prendas no está distribuido de forma homogénea.

En Alemania, por ejemplo, se vendieron 5 mil 970 millones de prendas, incluyendo mil millones de camisetas, el equivalente a 70 prendas por persona. La “desechabilidad” es algo clave en este volumen de negocio tan grande.

Precios bajos y una buena mercadotecnia motiva la necesidad de cambiar de ropa habitualmente y que por tanto, los ciclos de vida cada vez sean más cortos, incluso cuando el tejido en sí podría durar décadas. ¿Quién ha visto a Katy Perry, David Beckham o Rihanna repetir un atuendo?

Gran parte de esta ropa desechada llega a los vertederos o se incinera. En Alemania, se tira cada año un millón de toneladas de ropa. En Estados Unidos los 13.1 millones de toneladas de productos textiles que se desechan al año, supusieron el 5.3 por ciento de los residuos totales. A veces da la sensación que la ropa es de “usa y tirar”.

Ante esta problemática que parecería sin retorno surgen algunas voces que no sólo gritan palabras huecas de  apoyo, ni piden  que pongas “Me gusta” en una página de Facebook, ni tampoco inventan hastags muy al estilo #todossomos como solemos hacerlo con la mayoría de los problemas, sino que adoptaron el impacto ambiental del fast fashion y lo mejor, proponen acciones.

La iniciativa global “Tejiendo el Cambio”, de Fundación C&A y Ashoka, buscan premiar y promover proyectos que presenten soluciones a problemáticas presentadas en la cadena de valor en la industria de la moda para lograr que ésta sea justa y sustentable y no sólo hablando de ecología, sino también, en las condiciones de trabajo de quienes la producen.

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De acuerdo con Diego Díaz, director de Ahoska México, en la industria de la moda  se requieren de nuevas soluciones de colaboración para transformar la antigua forma de hacer negocios. “Creemos que esta transformación no sólo es posible; sino imperativa”. 

El directivo aseguró que la visión de Ahoska es de una industria de la moda justa y sustentable, que respeta a las personas y al planeta, y un futuro donde la prosperidad está al alcance de todos en la cadena de valor de la moda.

Y precisamente Tejiendo el Cambio funciona como los oídos y vitrina que a la vez se vuelve una realidad.  De todas las propuestas recibidas – 323  proyectos- surgieron tres ganadores: Evrnu, Ambercycle y Nest quienes recibieron de forma global 100 mil euros que fueron distribuidos de la siguiente manera:

-Evrnu – ganador de 50 mil euros: Transforma los desechos de algodón en fibra para crear ropa nueva.

-Ambercycle – 20 mil euros: Crean microbios que comen plástico y producen materiales nuevos para crear poliéster 100% renovable. En vez de usar petróleo, el plástico reciclado se convierte en el nuevo material que posee las mismas cualidades que el poliéster virgen, además de ser más barato de producir.

-Nest – 20 mil euros: Desarrolla normas para asegurar que las mujeres artesanas se beneficien ética y económicamente a través de asociaciones con tiendas minoristas líderes.

Un mexicano entre los diez finalistas

Entre los finalistas estuvo Eleazar Guevara con su proyecto Novabori, el cual nos comentó que de 2003 a 2013 en Tlaxcala se cerraron 740 empresas textileras de 879 existentes. Se perdieron 15 mil empleos debido a la falta de diferenciación en sus productos, fragmentación de la cadena productiva y apertura global.

 La mayoría de las empresas sobrevivientes están atrapadas en un ciclo vicioso de fabricación de productos de bajo valor agregado que limita la capacidad de diseño y producción que los mercados nacional e internacional exigen.

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“Para poder sobrevivir al ambiente adverso, y después de analizar detenidamente las dinámicas de la industria de la moda y la forma en que las empresas globales han respondido a ellas, en 2014 creamos Novabori”, detalló Eleazar Guevara.

Novabori, aprovecha la capacidad de reciclaje de su red, ha logrado hasta el momento el co-desarrollo de 11 sustratos de características diferentes con periodos de desarrollo cada vez más rápidos y con diversos materiales reciclados tales como algodón, poliéster, PET y lana.

Objetivos alcanzados gracias a las fuertes alianzas con la red de proveedores que le dan la capacidad de satisfacer grandes volúmenes en tiempos cortos de respuesta y al mismo tiempo reducir costos.

“Novabori surge de un concurso que hicimos en alianza con Ashoka, Change Makers, buscando proyectos innovadores a nivel mundial, esperamos que esto se repita año con año, esta es una acción de muchas más” Ileana López Head of C&A Foundation & Sustaintability.

Los diez finalistas

Ellos fueron los finalistas de Tejiendo el Cambio que si bien no recibieron la compensación económica destinada a los tres primeros lugares, sus propuestas fueron sobresalientes para hacer frente a la problemática al “fast fashion”

1.- ALINHA (Brasil): Aborda la inseguridad y las condiciones de trabajo peligrosas que enfrenta la fuerza de trabajo de la indumentaria impulsando mejoras en los talleres de costura y ayudando a que los talleres  éticos accedan a los mercados.

2.-Ambercycle (EE.UU.): Crea microbios que se alimentan de plástico y producen las materias primas para poliésteres. Al comenzar con residuos de plástico en lugar de aceite, Ambercycle puede crear materias primas más baratas para la fabricación de poliéster que son 100% de fuentes renovables.

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3.- Banco de Tecido (Brasil): Un “banco” de telas en el que los retazos de tela se pueden depositar y donde las telas reutilizables pueden retirarse o comprarse por kilogramo.

4.- Ethical Apparel Africa (Ghana): Desarrolla la capacidad de fábricas emergentes de África para producir productos competitivos internacionalmente mientras fortalecen a los trabajadores. El objetivo de EAA es demostrar que la producción ética y rentable no es mutuamente excluyente.

5.- Evrnu Social Purpose Corp (EE.UU.): Transforma los residuos de prendas de algodón en fibra textil para la creación de prendas de primera calidad. La tecnología de Evrnu rompe los desechos a nivel molecular y los reconstruye en nuevos, útiles y bellos productos nuevos.

6.- Home at Work (Indonesia): Un entorno de trabajo/vida saludable en el que los Shophouses y los Jardines de Producción proporcionan vivienda, áreas de trabajo y educación. Home at Work aprovecha el desarrollo urbano y la innovación en la moda como poderosos actores a favor de un mayor bienestar y calidad de vida.

7.- The Nest Artisan Advancement Project (EE.UU.): Una iniciativa intersectorial para asegurar asociaciones de abastecimiento éticas y económicamente viables entre minoristas y artesanos en el sector informal no regulado.

8.- NOVABORI (México): Aprovecha una red de agentes de la industria para co-desarrollar telas de moda con PET reciclados, algodón, poliéster y fibras de lana.

9.- Piece & Co. (EE.UU./India): Crea empleo sostenible para mujeres artesanas de todo el mundo conectando sus productos únicos con marcas y minoristas como Nike, J. Crew, y Nordstrom.

10.- Worker Well Being (Community Empowerment Solutions, EE.UU./Haití): Empodera a los agentes de cambio locales y aprovecha la plataforma de la industria textil para co-crear innovaciones que proveen luz, agua limpia, soluciones de visión, ahorro y conocimientos de inversión y herramientas para construir un futuro mejor para las familias de los trabajadores. 

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