La manipulación de datos en materia de emisiones dañó la reputación de Volkswagen, no así sus ventas. Las cifras reportaron aumentos pese a todo el escándalo mediático en el que se vieron inmersos.

Aunque en el corto y mediano plazo el panorama para la empresa alemana no fue optimista, expertos citados por Forbes coinciden que el dieselgate no dejará una cicatriz permanente y mucho menos está en peligro de muerte como se llegó a especular.

Forbes va más allá y explica que este escándalo no es tan grave para la marca debido a tres factores:

1.-Su inmediata respuesta para destituir a sus principales directivos.

2.- El hecho de que ha aceptado la culpa y tiene una promesa de enmendar el problema.

3.- Hará todo para recuperar la confianza de su gobierno, sus clientes y sus empleados en todo el mundo.

En este sentido la historia de la industria automotriz se ha erigido sobre logros y casos de éxito; sin embargo no existe historia perfecta y el mundo de los automóviles lo saben. Estos son los casos más mediáticos en donde el villano de la historia fueron los autos.

1.- Ford con el modelo Pinto poseía un tanque de gasolina con poca protección en choques traseros.

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En los años 70 la industria automotriz americana sufrió un embate inesperado de modelos japoneses que entendían bien las necesidades de “los nuevos americanos” que había dejado atrás su gusto casi ciego por el Cadillac.

En arma de Ford, El Pinto, un modelo accesible para la época con un costo de $2 mil dólares. Era deportivo, era compacto y por si fuera poco, era espacioso por dentro; sin embargo no era seguro.

La NHTSA americana descubrió que el Ford Pinto era propenso a incendiarse tras recibir un impacto trasero, una colisión por alcance. Al parecer, el depósito de combustible no estaba suficientemente protegido y era propenso a romperse ante un impacto desde atrás.

El escándalo llegó cuando se descubrió que Ford podría haber remediado esta propensión al incendio en los Ford Pinto reemplazando piezas por valor de $ 11 dólares.  En un documento interno filtrado, Ford calculó que saldría más barato pagar indemnizaciones – y multas al Gobierno de EE.UU. – para el número de fallecimientos estimado.

Un documento frío, corporativo y despiadado. El escándalo motivó el despido de Lee Iacocca – presidente de Ford – y obligó a Ford a llamar a revisión a 1.5 millones de coches. Además, tuvo que pagar cientos de multas e indemnizaciones, estimándose en 900 muertes las causadas por el depósito de combustible desprotegido del Pinto.

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2.- General Motors y los autos que se apagaban espontáneamente

El año 2004 no fue uno de los mejores para General Motors ya que durante una década ingenieros y directivos ocultaron que alguno de sus modelos más populares arrastraban una falla en los interruptores de encendido.

Lo que ocurría es que el coche se podía apagar mientras circulaba. A cierta velocidad, es realmente peligroso: se perdía la dirección asistida, la asistencia al frenado y se desconectaban las bolsas de aire.

El problema era conocido por General Motors desde el 2004, pero no fue hasta hace unos meses que la actual CEO de General Motors, Mary Barra, tuvo que enfrentarse al Congreso de EE.UU. y dar explicaciones.

General Motors trató de ocultar el problema con una llamada a revisión parcial en 2006; sin embargo estimó que sería demasiado costoso ignorar el problema y pagar las pertinentes indemnizaciones.

Al final del día este escándalo originó la muerte oficial de 13 personas, aunque extra oficial se hablan de decenas que no han podido ser comprobados y una multa de $ 900 millones de dólares para subsanar el problema.

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3.- Los Toyota que se aceleraban sin la voluntad del conductor

Mediáticamente más impactante que el diéselgate, esto en parte porque la armadora japonesa fue renuente durante semanas en aceptar su culpa, aún y cuando todo lo apuntaba. Desde 2002 a 2009 numerosos casos de aceleración inintencionada fueron reportados en Estados Unidos, pero fueron achacados a errores del conductor, confundiendo freno con acelerador. En 2009 Toyota tomó una breve acción.

En 2009, un miembro de la policía estadounidense falleció cuando su Lexus ES350 aceleró sin control llegando a una velocidad de 200 km/h mientras su llamada de auxilio era grabada por el 911, lo cuatro ocupantes murieron.

Además de pagar $ 1,200 millones de dólares al departamento de justicia estadounidense para evitar una persecución criminal, Toyota tuvo que pagar otros $ 1,200 millones de dólares a un grupo de consumidores estadounidenses que alegaban que el valor residual de sus vehículos ha sufrido considerablemente tras el escándalo de la aceleración inintencionada.

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