El 2025 no fue simplemente un año de ventas para Mazda de México; fue el periodo en el que la filial mexicana rompió el techo de cristal de su propia historia. En un mercado inundado por nuevas propuestas y una competencia feroz proveniente de Asia, la firma de Hiroshima logró lo impensable: posicionar a México como su tercer mercado más importante a nivel mundial, superando a regiones enteras y situándose solo por debajo de titanes como Estados Unidos y Japón.
Un récord histórico en cifras
Con un volumen de ventas de 107,004 unidades, Mazda registró un crecimiento del 7.2% en comparación con el año anterior. Este hito no es menor, pues le otorgó una participación de mercado del 7.1%, consolidándola firmemente en la sexta posición del ranking nacional. Mientras otros competidores luchaban por mantener su cuota ante la llegada masiva de nuevas marcas, Mazda apeló a la fidelidad de sus clientes y a una estrategia de producto sumamente precisa.
Salamanca: El corazón industrial
Gran parte de este éxito se explica a través de la manufactura local. La planta de Salamanca, Guanajuato, demostró ser la pieza maestra del tablero. El Mazda2 y la CX-30, ambos orgullosamente producidos en México, no solo dominaron sus respectivos segmentos, sino que garantizaron una disponibilidad de inventario que fue clave para superar a rivales que aún enfrentaban retos logísticos.

La excelencia en el servicio: El sello de J.D. Power
La estrategia de la marca, liderada por Miguel Barbeyto, mutó de un enfoque meramente transaccional a uno de “experiencia de propiedad”. Esto quedó validado por J.D. Power, donde Mazda alcanzó el tercer lugar en el Índice de Satisfacción de Servicio al Cliente (CSI). Con una puntuación de 902 sobre 1,000, la marca demostró que su red de 78 distribuidores y 16 Collision Centers no solo vende autos, sino que ofrece un respaldo postventa de clase mundial que los consumidores mexicanos valoran por encima del precio.
Humanismo y Responsabilidad Social
El cierre de año también marcó el debut de Mazda Kokoro, el brazo social de la compañía que busca retribuir a la comunidad a través de donativos destinados a la niñez mexicana. Esta iniciativa añade una capa de valor humano a la narrativa corporativa, alineándose con la filosofía japonesa de la marca que pone a las personas en el centro de cada decisión.
Para Miguel Barbeyto, presidente de la marca en el país, estos resultados son el reflejo de una obsesión por el detalle. El reto para 2026 será mantener este ritmo en un entorno de fragmentación del mercado y presiones económicas, pero con el respaldo de ser un pilar global, Mazda parece tener el camino trazado.

























































