Tras una larga ausencia, Bentley rescató un modelo con un pasado lleno de gloria que marcó un antes y un después en la historia de sus automóviles más emblemáticos.

El nuevo diseño íntegro del Corniche de 1939, del que se fabricó solo una unidad, encarna la innovación tecnológica y diseño de la marca, pero también hace gala de las innumerables técnicas empleadas por la división de personalización Mulliner.

La concepción del Corniche, cuyo único modelo renació gracias a las habilidades de Mulliner, materializaba un deseo de crear una versión de altas prestaciones del nuevo sedán MkV, el cual era en sí un prodigio tecnológico que iba a ser desvelado en octubre de 1939.

El diseño del Corniche suponía un cambio radical con respecto a los Bentleys tradicionales de la década de los 20 y los 30, ya que introducía unos trazos aerodinámicos con los que se elevaban la velocidad y el rendimiento. Desde entonces, fue una auténtica fuente de inspiración para los modelos que le sucedieron tras la guerra, desde el R Type Continental hasta el Continental GT de la actualidad.

El estallido de la II Guerra Mundial supuso el fin del Corniche original con su destrucción en Francia en 1939. Sufrió importantes daños en un accidente de tráfico mientras realizaba unas pruebas por unas carreteras francesas en agosto de 1939. Así que se envió su chasis al hogar de Bentley, la fábrica de Derby, para su reparación. Sin embargo, un ataque aéreo en Dieppe ese mismo año destrozó su carrocería, por lo que este vehículo no llegó a ver la luz…

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Hasta ahora…

Hace unos años unos voluntarios de la Fundación en honor a W.O. Bentley y la Fundación Sir Henry Royce Memorial crearon el proyecto original, aunque en febrero de 2018 fue trasladado a la sede de la marca. Allí, pasó a estar bajo la atenta supervisión del presidente y director ejecutivo Adrian Hallmark, el cual pidió que se finalizara en 2019, justo a tiempo para celebrar el centenario de Bentley.

Como era lógico, este proyectó recayó en las manos de la división Mulliner, donde, desde la década de los 70, se vienen creando coches únicos para los coleccionistas más exigentes y hasta la realeza, como las dos limusinas que se fabricaron para la Casa Real inglesa en 2002.

En la actualidad, esta división es la encargada de adaptar y elaborar vehículos producidos en serie para satisfacer hasta la última de las demandas de nuestros clientes. El Corniche es el primer proyecto al que se enfrenta Mulliner en el que el protagonista es un coche histórico. Además, ha supuesto la oportunidad perfecta para ejercitar todas sus impresionantes habilidades y técnicas de restauración y de fabricación de carrocería.

Así pues, las mujeres y los hombres de la división Mulliner de personalización y carrocerías se han valido exclusivamente de los dibujos técnicos originales y de sus habilidades para insuflar vida de nuevo a este Corniche exclusivo, el cual ha vuelto a resurgir en Crewe. Para ello se han combinado piezas mecánicas originales del Corniche y del MkV con una carrocería completamente renovada que imita la original hasta en el último detalle.

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El renacimiento de un icono

Hasta principios de la pasada década de los 70, se lograron conservar numerosas piezas que se habían producido para fabricar otros modelos Corniche. Sin embargo, fueron posteriormente vendidas a especialistas y aficionados. Más tarde, en 2001, Ken Lea, historiador del automovilismo y antiguo director de Bentley decidió emplear las piezas originales para recrear el Corniche.

De esta forma, se forjó el proyecto en Derby, donde han participado voluntarios que se han dedicado a recopilar información y piezas con el fin de montar el chasis. Ya en 2008, cuando el proyecto se quedó sin recursos, Bentley Motors aportó los fondos necesarios, por lo que se retomaron los trabajos de la estructura destruida y la carrocería de aluminio con la ayuda de los fabricantes Ashley & James, en Lymington, Hampshire.

Para crear la carrocería, se partió de los planos que facilitó la familia del diseñador original del prototipo, George Paulin.

Una vez allí, este proyecto para reproducir el Corniche fue supervisado por un grupo de cuatro personas: Ken Lea; Robin Peel, director de la división de vehículos clásicos; Ian Broomhall, director de operaciones de Mulliner; y Glyn Davies, jefe de proyectos especiales de Mulliner.

El equipo de la carrocería bruta del Mulsanne, el cual da forma a los paneles de manera artesanal, ha ayudado a perfeccionar los últimos detalles de los paneles. Por su parte, el laboratorio de pintura ha pasado horas y horas produciendo muestras para el color principal de la carrocería en Imperial Maroon y el detalle lateral en Heather Grey, valiéndose de las pocas descripciones de las que se disponen.

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El director de diseños interiores Darren Day y su equipo han elaborado los diseños por ordenador de los asientos y los guarnecidos de las puertas tras realizar una intensa investigación de la historia de este coche. Y el equipo de guarnecidos de Mulliner se ha servido de diferentes diseños para recrear un interior de aquella época con el legendario estilo Vanvooren, cueros Connolly Vaumol, tejidos West of England y una moqueta proveniente de un rollo que apareció guardado en sus instalaciones.

En el taller de Mulliner, Gary Bedson, el experto carpintero de Mulliner, ideó una cabina de vapor para doblar trozos de madera que adornarían los marcos de las ventanas interiores, un proceso en el que podía pasar más de una hora cubierto de vapor para lograr unos pocos grados más de curvatura.

Por su parte, otros miembros del equipo trabajaron intensamente para recrear por ordenador la rejilla frontal. Para ello, analizaron el caudal de aire y han diseñado cada una de las varillas, a las cuales los trabajadores del metal les daban forma a mano durante un periodo que se alargaba hasta los tres meses.

Bentley Corniche: El eslabón perdido renace de la Mano de Mulliner

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