Samsung no quiere saber más de los Galaxy Note 7, ha pedido que todos los usuarios los apaguen y que la producción se suspenda de manera inmediata. ¿El costo para ellos? alrededor de 9,500 millones de dólares por los componentes y 5,000 millones de dólares en ganancias, según algunos estimados.

Samsung quiere cuidar su prestigio y demostrar que un error lo tiene cualquiera, pero que aún son una empresa confiable por lo que ofrecerá a los clientes que han comprado el teléfono Galaxy Note 7 la posibilidad de recuperar su dinero o cambiar el aparato por otro modelo con una compensación si fuera más barato.

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La crisis del Galaxy Note 7 comenzó apenas unos días después de que la firma comenzara a vender, el 19 de agosto, este “tabléfono” llamado a ser uno de sus nuevos productos de bandera y a hacer frente al nuevo iPhone 7.

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